ALEGA rechaza las falsas terapias contra la homosexualidad y alerta del grave perjuicio que provocan en las personas.

11 de abril de 2019

La homosexualidad no tiene cura, la homofobia sí.

Desde ALEGA queremos pronunciarnos sobre las supuestas “terapias de conversión” que se están dando en nuestro territorio.

Vamos a dejarlo claro desde ya: no somos enfermos, ni perturbados. Somos lesbianas, bisexuales, transexuales, gais, homosexuales… Y nuestros deseos e identidades son totalmente válidos, formando parte de la diversidad humana que vemos a diario.

Por ello no necesitamos paternalismo, ni ninguna cura ni a ningún cura, ni tampoco torturas de conversión, las cuales está demostrado que no funcionan. Lo único para lo que sirven es para provocar más dolor a aquella persona que las recibe.

Lo que nuestro colectivo necesita es acabar con el antagonismo que seguimos sufriendo por parte de la sociedad retrógrada, Iglesia incluida. Y este antagonismo es la razón por la que hay personas LGBTI que acuden a esas terapias, no libremente, sino por presión y rechazo del entorno, lo que provoca que esa persona no pueda aceptarse y celebrarse a sí misma.

Nuestro colectivo ha estado presente toda la historia de la Humanidad y en todos los continentes, a pesar de haber sido invisibilizados, maltratados y, en ocasiones, exterminados. Pero siempre hemos estado ahí, y seguiremos estando.

No podemos acabar sin recordar la desprotección legal que sufrimos en Cantabria, gracias a un Parlamento que no fue capaz de aprobar la Ley LGBTI autonómica, con la cual este tipo de terapias que atentan contra la dignidad e integridad de las personas serían ilegales y un delito.

Desde Alega mostramos nuestro rechazo y repulsa a este tipo de prácticas, más propias de un tribunal inquisitorial que de una sociedad en la que todas las personas tengan cabida.

¡No somos enfermxs, somos diversxs!


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